La Graciosa es mucho más que un paisaje de ensueño para los viajeros que buscan desconectar del mundo. Este rincón del Atlántico, caracterizado por sus llanuras desérticas de arena blanca y sus volcanes de colores encendidos, es el hogar de una biodiversidad fascinante. Al estar integrada dentro del Parque Natural del Archipiélago Chinijo y albergar la Reserva Marina más grande de Europa, la isla se ha convertido en un auténtico santuario para numerosas especies animales.
El aislamiento geográfico de la octava isla canaria y la estricta protección de sus ecosistemas permiten que tanto sus cielos como sus fondos marinos rebosen de vida. Si estás preparando tu escapada, la observación de fauna se convertirá en uno de los grandes atractivos de tus rutas a pie o en bicicleta. A continuación, te presentamos una guía detallada con los animales más emblemáticos que podrás avistar durante tu viaje, divididos entre el mundo terrestre, el cielo y las profundidades del océano.
1. El cielo de La Graciosa: un paraíso para la observación de aves
El Archipiélago Chinijo es un punto estratégico de vital importancia internacional para las aves, tanto para las especies residentes como para las migratorias que viajan entre Europa y África. Los impresionantes acantilados de las islas vecinas deshabitadas (como Montaña Clara o Alegranza) y el propio Risco de Famara en Lanzarote sirven de zona de nidificación perfecta.
Estas son las aves más destacadas que alzarán el vuelo sobre tu cabeza:
- La Pardela Cenicienta (Calonectris diomedea): Es el ave marina por excelencia de Canarias. Pasa la mayor parte de su vida en alta mar y solo regresa a la costa para reproducirse. Si decides pasar la noche en Caleta de Sebo durante la primavera o el verano, escucharás al anochecer su canto característico, un sonido melancólico y gutural muy similar a un lamento que forma parte de la banda sonora nocturna de la isla.
- El Guincho o Águila Pescadora (Pandion haliaetus): Esta espectacular rapaz, catalogada en peligro de extinción en España, encuentra en este entorno uno de sus últimos reductos de cría en el archipiélago. Es un ave de gran envergadura que anida en los acantilados marinos más inaccesibles. Con un poco de suerte y unos prismáticos, podrás observarla patrullando el estrecho de El Río, planeando sobre el agua antes de lanzarse en un picado espectacular para capturar un pez con sus garras.
- El Halcón de Eleonora (Falco eleonorae): También conocido como halcón de la reina, es una rapaz migratoria fascinante que llega a La Graciosa en los meses de verano procedente de Madagascar. Utiliza los riscos orientados al norte de la isla y los islotes vecinos para cazar pequeños pájaros migratorios sobre el océano. Su vuelo es extraordinariamente rápido, ágil y elegante.
- La Hubara Canaria (Chlamydotis undulata fuertaventurae): Si te adentras en las llanuras desérticas interiores de la isla, lejos de la costa, es posible que te cruces con este ave esteparia endémica de las islas orientales canarias. Es un animal terrestre grande, esquivo y de andares pausados, cuyo plumaje de tonos ocres y arenosos le otorga un camuflaje perfecto en el jable (arena fina).
2. La vida terrestre: reptiles adaptados al desierto
Debido a la aridez del clima y a la ausencia de bosques o masas de agua dulce, los mamíferos terrestres nativos son casi inexistentes en La Graciosa (limitados a pequeños murciélagos). Sin embargo, los reptiles han sabido adaptarse de forma magistral a las duras condiciones de vida del entorno dunar y volcánico.
- El Lagarto Atlántico o de Haría (Gallotia atlantica): Es el animal terrestre más común y fácil de ver en la isla. Este reptil endémico de Lanzarote, Fuerteventura y sus islotes mide entre 15 y 25 centímetros. Lo verás constantemente correteando entre las piedras volcánicas de los senderos o tomando el sol sobre los muros de las casas tradicionales de Caleta de Sebo. Los machos presentan unas llamativas manchas de color azul intenso en los laterales de su cuerpo durante la época de celo. Aunque son asustadizos, son animales muy curiosos.
- El Perenquén Majorero (Tarentola angustimentalis): Es la salamanquesa autóctona de las islas orientales. A diferencia del lagarto, el perenquén es un animal de hábitos mayoritariamente nocturnos. Tiene unos ojos grandes adaptados a la oscuridad y unas almohadillas en sus dedos que le permiten trepar por superficies completamente verticales. Si cenando en alguna terraza de Caleta de Sebo miras hacia las farolas de las calles de arena, verás a estos pequeños reptiles acechando pacientemente a los insectos atraídos por la luz.
3. El universo submarino: la joya de la Reserva Marina
Si la fauna terrestre de La Graciosa es discreta, el mundo submarino es una explosión masiva de formas, colores y vida. Al ser un espacio libre de la presión de la pesca comercial masiva, las aguas cristalinas de la isla funcionan como una máquina del tiempo que muestra cómo era el océano Atlántico hace siglos.
Tanto si haces esnórquel en la Playa de la Cocina como si realizas una inmersión de buceo en El Burgado, estos son los animales estrella del mar graciosero:
- El Angelote (Squatina squatina): También conocido como tiburón ángel, es una joya zoológica en peligro crítico de extinción a nivel mundial. Su cuerpo es plano (similar al de una raya) y pasa el día enterrado bajo la arena fina de las playas del sur de la isla para camuflarse y acechar a sus presas. La Reserva Marina de La Graciosa es uno de los mejores santuarios del planeta para observarlos nadar con elegancia en aguas someras. Son totalmente inofensivos para los humanos si se respeta su espacio.
- La Vieja (Sparisoma cretense): Es el pez loro canario y uno de los habitantes más coloridos del arrecife rocoso de la isla. Las hembras lucen un vibrante patrón de colores rojo, amarillo y gris azulado, mientras que los machos son de un tono gris más discreto. Tienen un característico pico fuerte que utilizan para raspar las algas de las rocas. Verlas nadar en los fondos transparentes de la Playa Francesa es un espectáculo precioso.
- Los Chuchos y Mantas: En los fondos de arena de la isla es sumamente habitual el avistamiento de rayas. El más común es el chucho negro, un animal majestuoso de gran tamaño que planea sobre el fondo arenoso. En los meses de verano, con el aumento de la temperatura del agua, es posible divisar desde las embarcaciones o buceando a la espectacular manta raya gigante y a las rayas águila cruzando el canal de El Río.
- El Mero (Epinephelus marginatus): En las zonas de buceo más profundas y rocosas, los reyes indiscutibles son los grandes meros. Al estar protegidos en la reserva, estos peces alcanzan tamaños descomunales (algunos superan los 30 o 40 kilos de peso) y muestran un comportamiento inusualmente curioso y pacífico con los buceadores, acercándose a las cámaras sin temor.
Consejos para un avistamiento responsable
Para que tu experiencia con la fauna de La Graciosa sea respetuosa y contribuya a la conservación de este frágil ecosistema, sigue siempre estas pautas básicas:
- Mantén la distancia: No intentes tocar, perseguir ni molestar a los animales, especialmente a las aves que anidan en los acantilados o a los angelotes que descansan en la arena.
- No alimentes a la fauna: Dar de comer a los peces (haciendo esnórquel) o a los lagartos altera sus hábitos naturales de alimentación, daña su salud y rompe el equilibrio de la cadena trófica.
- Lleva prismáticos y cámara con zoom: La mejor forma de disfrutar de las rapaces como el guincho o de los esquivos lagartos es observarlos desde una distancia prudencial que no altere su comportamiento.
- No dejes huella: Recoge absolutamente todos tus residuos. Un simple trozo de plástico o una línea de pesca abandonada en la costa puede ser mortal para las tortugas marinas o las pardelas que habitan la isla.
La Graciosa te ofrece la oportunidad única de conectar con la naturaleza en su estado más primitivo. Abre bien los ojos, limpia tus gafas de bucear y prepárate para descubrir un territorio donde los animales siguen siendo los verdaderos dueños del paisaje.